domingo, 10 de marzo de 2013

Especies marinas de interés farmaceútico.

En lineas generales, el mar puede parecer simplemente una masa enorme de agua salada, donde únicamente viven los peces y otros pequeños seres marinos. Sin embargo, esto es una mínima parte, puesto que si nos detenemos a explorarlo podemos descubrir infinidad de aplicaciones e incluso podemos encontrar en distintos organismos "antídotos" para curar algunas enfermedades.
Algunos ejemplos de esto son:

LOS CORALES.
Proporcionan un cuarto de las moléculas marinas con actividad farmacológica.
A mediados del siglo XX se comenzaron a explotar a gran escala como fuente de prostaglandinas, sustancias relacionadas con la fiebre, la inflamación y el dolor en humanos.

En la actualidad los corales proporcionan anticancerígenos y antiinflamatorios, y se estudian para tratar fracturas y crear implantes óseos.


LAS ESPONJAS.
Producen casi un tercio de los productos marinos farmacológicos. De ellas se obtienen medicamentos marinos muy variados. Desde antivirales hasta anticancerígenos, pasando por medicamentos contra el asma.
Curiosamente las esponjas parecen organismos muy indefensos. Para sobrevivir fabrican sustancias químicas o se alían, en simbiosis, con microorganismos que producen esas armas químicas de defensa.

ALGAS
Los preparados con algas se utilizan desde la antigüedad para el tratamiento de problemas digestivos, infecciones y procesos inflamatorios. Los estudios más recientes buscan en estas plantas marinas sustancias con propiedades anticancerígenas y antimicrobianas.

De ellas también se obtienen aditivos alimentarios y sustancias gelificantes como el agar o el carragenato

LAS MEDUSAS
La bioluminiscencia de algunas especies de medusa arrojó luz al estudio de las proteínas, invisibles al microscopio. El fármaco Aequorin permite seguir el recorrido de una proteína a lo largo de distintos órganos. Un proceso clave para detectar determinadas enfermedades. El colágeno de las medusas también tiene aplicaciones médicas en la artritis reumatoide.


LOS EQUINODERMOS.
Los equinodermos contienen sustancias capaces de estimular el crecimiento de las neuronas.
Estos productos, que también están presentes en la materia gris del cerebro humano, se llaman gangliósidos, y actúan aumentando el número de conexiones entre las células nerviosas. Los gangliósidos extraídos de equinodermos se están probando en el tratamiento contra el mal de Alzheimer.






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